Metamorfosis del Santo Tomás

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Las  metamorfosis arquitectónicas del Hospital Santo Tomás de Villanueva nos muestran en el plano de la salud los avances de la medicina desde la tradicional con plantas medicinales, utilizada en los hospicios de caridad del siglo XVII, hasta la jerarquía del moderno centro especializado de salud dotado de un plantel de excelentes profesionales, médicos, enfermeras, técnicos, administrativos, con equipos de avanzada tecnología, únicos en la región. Fue en 1702, cuando el rey de España aprobó la solicitud que le hizo fray Juan de Arguelles, obispo de Panamá, para que al hospicio de mujeres panameñas, de pobreza extrema, protegidas en esa época colonial, se le reconociera como hospital y se le diera el nombre de Santo Tomás de Villanueva. Ubicado en una zona ruidosa, donde el paso del tranvía, voces estridentes de vendedores ambulantes, calles polvorientas, sin una buena ventilación hacían imposible el descanso de enfermos y la recuperación que esperaban. El presidente Belisario Porras apoyó la mejora de este hospicio e inició gestiones para la construcción de un nuevo nosocomio. Cuando inauguró en septiembre de 1924, el nuevo y espacioso edificio, estilo neoclásico, contagiaba paz, aire puro de mar, espaciosos jardines, llamado por sus detractores “Elefante Blanco”, nombre con el que hoy se le conoce con cariño.

Décadas después, se creó la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, y el primer decano fue el Dr. Alejandro Méndez Pereira, quien con un grupo de destacados médicos, integraron la Comisión Organizadora de esta importante Escuela de Medicina, donde se formaron grandes profesionales que han dejado huellas imborrables durante casi 8 décadas. En el año 2000 se nombra un patronato para dirigir este nosocomio, el cual está formado por representantes de los clubes cívicos 20-30, Kiwanis, Rotario y Leones, presidido por el ministro de Salud, S.E. Miguel Mayo, y el director médico general, Dr. Ángel S. Cedeño, un representante de la Contraloría General de la República, Dr. José Terán y el presidente de la Asociación de Usuarios del Hospital. Un plantel de 2,800 colaboradores, entre médicos, enfermeras técnicos y administrativos, que hacen de este hospital quizás el más importante en cuanto a su docencia, experiencia y escogencia del público.

En los últimos tres años se han adquirido valiosos equipos de alta tecnología que, en muchas ocasiones, son únicos en la región, como también se han implantado sistemas de informática, equipos de vanguardia en cardiología, ortopedia, radiología, otorrinolaringología y otras especialidades, como también se han organizado clínicas especializadas para atender pacientes, se abren nuevas salas de hospitalización para programas especiales, pero aún es grande la necesidad de más salas para hospitalización, aumento de atención en urgencias, etc. Cada día se hace más necesario que el “Elefante Blanco” reciba más apoyo del Estado. No podemos dar a un hospital que atiende millones de pacientes al año, con patologías múltiples, que requieren de un alto costo para su atención, una suma anual que no atiende a las necesidades de un hospital de III nivel.

El Canal de Panamá es importante para el comercio internacional, el Aeropuerto Internacional de Tocumen y otras grandes instituciones merecen el apoyo económico actual. Pero el Hospital Santo Tomás es mucho más importante, tiene obligación de impartir un servicio de excelencia al pueblo panameño, y es preciso que por esa misión social se comprenda y se suministre un mayor presupuesto económico para poder seguir ejecutando los proyectos y brindar a los pacientes, la paz, la salud y el amor que, en 1924, el Dr. Belisario Porras, estadista visionario, le dio al pueblo panameño.

FUENTE: https://www.panamaamerica.com.pa/opinion/metamorfosis-del-santo-tomas-1088083